La Reserva de Tauá en Búzios es una reserva arqueológica, antropológica e geológica. No Bosque da Restinga, a través de caminos naturales en Tauá, se encuentra enorme diversidad de bromélias, cactus e exóticas lianas. Es un laberinto verde de mucho misterio, con varios recipientes llenos de frutas para alimentar os animales silvestres a lo largo del camino. Es posible ver monos "manos-peladas", lobos "cachorros-do-mato", monos "macacos-prego", cotias, tatus y muchas otras especies amenazadas de extinción.
Eso hizo con que la propietaria, Tereza Kolontai, no permita la visita de grandes grupos, solamente de interesados en ecología y en preservación, pelo menos hasta que termine el catálogo de especies vegetales y animales. La visita de grupos marcadas junto a la Secretaria Municipal de Turismo es permitida.
El trabajo de pesquisa está siendo realizado en conjunto con la UFV (Universidad Federal de Viçosa), UFF (Universidad Federal Fluminense) y la Uerj (Universidad Estatal de Río de Janeiro), previsto para dos o tres años más.
Un museo localizado en la reserva guarda un archivo de obras de artistas de Búzios. Esta localizada en un área de cerca de 100 mil metros cuadrados, donde ya existió mar hace cerca de 6.000 o 7.000 años. Aún es posible ver el suelo todo cubierto de caracoles blancos. Se estima que 40% de las 1.300 especies de bromélias existentes en Brasil están en Tauá.
La Reserva ocupa aproximadamente tres millones de metros cuadrados, repleta de formación de vegetales típicos de la región que sirven de abrigo y posada para aves migratorias. Aves, recorren 2400 kilómetros para llegar a Búzios.
Un aspecto intrigante es la playa fósil, que existió entre 4.500/7.500 a.C. y fue cubierta por el mar. En el período cuaternario, cuando el mar se retrajo, la playa resurgió. Procurando rescatar la cultura brasilera, la ambientalista construyó una oca indígena con los objetos confeccionados por los propios indios guaraníes. Bautizada Casa da Reza, la construcción consumió 10.800 pajas de palmera guaricanga, taquaras y varetas amarradas con cascara de árboles.
Los paseos son guiados, desde que sean marcados previamente; la entrada es gratis, aunque existe la idea de cobrar una tasa simbólica para mantenimiento del parque, que funciona entre 8 y 18 horas, para que las personas puedan asistir la puesta de Sol. Como llegar: Barrio de Rasa, calle secundaria, más tres kilómetros de camino de tierra. |